Segunda residencia

El verano es la época perfecta para volver a nuestra segunda residencia. Ya sea en la playa, en la montaña, en el campo o en el pueblo, el buen tiempo nos invita a disfrutar más de ese espacio durante los fines de semana, las vacaciones, o incluso si podemos, teletrabajar desde allí. Para ponerla a punto te traemos unos cuantos consejos.

Es muy probable que llevemos bastante tiempo sin poder ir a nuestra segunda residencia. Las cuarentenas, confinamientos y cierres perimetrales han dificultado los viajes y desplazamientos en este último año. Por lo que es fácil que nos encontremos que haya que hacer una revisión a fondo para saber en qué estado se encuentra. Desde Vivienda Saludable queremos ponéroslo más fácil con unas sencillas pautas.

Inspecciona toda la casa

Con el fin de comprobar si ha habido algún desperfecto o avería, si se han colado insectos, etc. Empieza por revisar puertas, ventanas y persianas, comprobando que cierran y abren bien. Quizá es un buen momento para cambiar las antiguas ventanas y sustituirlas por unas de PVC. Estas contribuirán a tener un mejor aislamiento térmico, acústico, y nos proporcionen una mayor seguridad.

Ventila habitación por habitación

Tanto como medida de salud como para quitar ese olor a cerrado o a humedad, especialmente en las construcciones antiguas. Verifica la instalación eléctrica, que los lavabos traguen, que la cisterna y los grifos no tengan ninguna avería. También que funcione tanto el agua caliente como el aire acondicionado. Revisa también el menaje: toallas, sabanas, manteles… quizá haya que renovar algunos.

Realiza una buena limpieza a fondo de tu segunda residencia

No te olvides de ninguna habitación. Implica en esta tarea a toda la familia y acabareis antes de lo esperado.

Tira, recicla y mantén el orden

Una segunda residencia como lo puede ser la casa de la playa, la montaña o el pueblo de tus abuelos no es un trastero. Piensa que, si un mueble no te gustaba en tu vivienda principal, es más que probable que aquí tampoco tenga su espacio. Por eso, tras la revisión toca hacer inventario de muebles, adornos y recuerdos. Ver qué se queda contigo otra temporada más y qué debe abandonar la vivienda.

Abre tu casa al exterior

Tras la irrupción en nuestras vidas del coronavirus, realizar la vida social al aire libre es el modo más seguro de seguir disfrutando de las visitas, por lo que -si es posible- acondiciona tu jardín, patio, porche o terraza para que sea el núcleo central de la casa. Instalar puertas correderas de suelo a techo es una buena opción y, además, permite disfrutar de las vistas.

Protege tu vivienda de sol

Pérgolas, voladizos, lamas, celosías, toldos… Hay muchos elementos de protección – y de diversos precios- que arrojan sombra, evitan la radiación solar directa y minimizan el calor. Para el interior, apuesta por ventanas de altas prestaciones con vidrios de control solar para optimizar el aislamiento térmico y evitar el efecto invernadero.

Mimetiza tu hogar con el entorno

Si la vivienda se encuentra próxima a la playa, inspírate del entorno. Apuesta por una decoración de temática marinera con tejidos de rayas, conchas, caracolas o jarrones de cristal. Los complementos de ratán, cestos de fibras y accesorios de bambú son una opción perfecta para las casas que están en pleno contacto con la naturaleza.

Pinta de colores claros

¿Cuánto hace que no le das una mano de pintura a tu segunda vivienda? Ya sea si lo haces tú misma, o si se lo encargas a unos profesionales, recuerda que las paredes claras potencian la luminosidad, amplían los espacios. Además, permiten que el mobiliario luzca, aunque no sea nuevo.

Confiamos en que, con estas sencillas pautas, hayas dejado perfecta tu segunda vivienda. Y, a partir de ahora, cambies el chip del ajetreo y las prisas de la gran ciudad por la tranquilidad y el bienestar que siempre aporta la naturaleza y/o el mar.

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