Teletrabajar desde casa confinamientos

En el último mes y medio nuestra realidad y nuestra vida cotidiana ha cambiado radicalmente. Uno de los cambios más significativos es que millones de españoles nos encontramos trabajando desde casa, cosa que en nuestro país estaba muy poco implantada hasta hace solo unas semanas. Por eso, muchos somos nuevos en esto y nos vendría bien una guía para teletrabajar en casa con unas pautas a seguir para llevar la situación de la mejor manera posible y ser lo más eficientes posible en nuestro trabajo desde casa. Ahí van nuestras recomendaciones.

Prepara tu puesto de trabajo

Lo primero de todo es cambiar el chip: estás en casa, sí, pero estás trabajando, por lo que tu puesto de trabajo tiene que estar adaptado a tu trabajo. Busca un lugar cómodo y confortable donde puedas estar tranquilo y te sientas a gusto, ya que ahí pasarás muchas horas. Además, es muy importante que tengas buena luz natural y, a ser posible, te entre por un lateral (no de frente ni de espaldas). También es muy importante tener una temperatura adecuada.

A la hora de ubicar los elementos de tu puesto de trabajo, piensa en tu salud y bienestar: coloca el ordenador en una buena posición y altura y utiliza una silla cómoda para no dañar tu espalda, ten la mesa despejada y ordenada y, por supuesto, sitúate en un lugar donde cuentes con enchufes, wifi, teléfono, etc. en definitiva, todos aquellos elementos que necesites para desempeñar tu trabajo.

Planifícate bien la jornada

Es muy importante que nos planifiquemos bien nuestra jornada laboral, sobre todo si nos han reducido el tiempo del trabajo, como es el caso de muchas personas. Empieza la mañana revisando la agenda y viendo todas las tareas que tienes que realizar en esa jornada y el tiempo aproximado que te llevará cada una. Ten en cuenta también llamadas, reuniones, cursos u otras citas/encuentros digitales que vayas a tener durante el día. Obviamente, siempre pueden surgir imprevistos, pero cuanto más organizado lo tengamos todo, más control tendremos sobre el desarrollo nuestro propio trabajo y la gestión de nuestro tiempo.

Prioriza

 El punto anterior nos lleva inevitablemente a este: da prioridad a las tareas más importantes/urgentes y ve bajando en escala hacia lo menos, así, si al final de la jornada te queda algo por hacer, no será lo principal. Al día siguiente podrás empezar por eso que te quedó pendiente el día anterior (salvo que surjan nuevas prioridades).

La flexibilidad es importante (siempre que sea posible)

Si es posible sería muy conveniente contar con cierta flexibilidad para organiza nuestro horario de trabajo. Por regla general, el teletrabajo permite un nivel mayor de flexibilidad horaria (lo importante es hacer nuestro trabajo y no tanto a qué hora). Esto nos permite que podamos compaginar mejor trabajo y hogar/hijos, pero no siempre es posible, ya que muchas veces dependemos del horario de nuestros compañeros, clientes, proveedores, etc.

También hay que tener en cuenta que una excesiva flexibilidad puede llevarnos a estar todo el día “liados” con el trabajo sin desconectar (incluso a altas horas de la noche) y también que el tiempo en que se realiza una tarea puede incrementarse cuantos más parones se hagan en ella. Por eso, como todo, la flexibilidad bien entendida y en su justa medida.

Mantén una comunicación constante y fluida

 Mantén el contacto diario con los compañeros, clientes, proveedores, colaboradores… Estar en contacto con ellos es fundamental para realizar bien tu trabajo y seguir trabajando en equipo siempre que sea preciso. A pesar de encontrarnos lejos físicamente, las nuevas tecnologías nos permiten estar más cerca que nunca y que la comunicación fluya como hace solo unos años era impensable.

Así que, aparte los emails, llamadas… aprovechemos las posibilidades que nos ofrece la tecnología para realizar reuniones y encuentros online, incluso viéndonos físicamente para sentirnos más cerca. Para ello, hay muchísimas herramientas, como por ejemplo la plataforma GoToMeeting o incluso las vídeollamadas de WhatsApp.

Eso sí, las comunicaciones tienen que ser claras y tener un objetivo concreto. No debe producirse una sobreabundancia de comunicación que podría llevarnos a perder el tiempo y no desarrollar bien nuestra labor.

Vístete

Seguramente lo que nos pide el cuerpo sea quedarnos en pijama o, como mucho, ponernos el chándal, pero los expertos aconsejan que nos demos una ducha y nos vistamos y acicalemos casi como si fuéramos a ir a trabajar a la empresa. Aparte de despejarnos y sentirnos mejor, inconscientemente mandamos la orden a nuestro cerebro de que entramos en “modo trabajo”,

Y ni qué decir tiene que si tenemos cualquier reunión online o vídeollamada (que quizás no teníamos prevista) estaremos “presentables” si se nos ve a través de la webcam.

 

Más difícil todavía… teletrabajar con niños

teletrabajo-casa-covid

Si tenemos niños y tenemos que trabajar con ellos en casa, llega el más difícil todavía: atender y cuidar de nuestros hijos a la vez que trabajamos.

Para esta doble tarea, que ya de por sí es bastante incompatible, lo primero que deberemos hacer es armarnos de paciencia y reconocer que no somos superhombres o supermujeres y que llegaremos hasta donde podamos. En estas circunstancias más que nunca tanto los jefes como entre compañeros debemos ser más compresivos y empáticos que nunca con los demás, ya que en muchas familias se están viviendo momentos complicados, nunca vividos hasta ahora y difíciles de gestionar.

A partir de aquí es fundamental que como personas autónomas y responsables que se nos presupone que somos, sepamos priorizar lo que en cada momento es más importante, la dimensión personal o la profesional.

Luego todo depende también mucho de las edades de nuestros hijos y de su comportamiento. Si son muy pequeños (menos de 5 años) es más complejo porque demandan mucho más nuestra atención. En estos casos, deberemos “tirar” de actividades que puedan hacer ellos solos, como pintar, hacer puzles o rompecabezas sencillos, jugar con sus juguetes, utilizar aplicaciones educativas en la tablet (que hay muchas) y siempre nos quedará el recurso de los dibujos animados. Si son más mayorcitos y tienen tareas del cole, lo ideal es que las hagan mientras nosotros estamos trabajando. Es decir, por ejemplo que establezcamos que las mañanas son el momento de trabajo/estudio de toda la familia y la tarde de ocio y disfrute.

 

No te frustres

Pero ante todo debemos ser conscientes de que, como decíamos en el punto anterior, somos humanos y no podemos hacer milagros. Estamos en una situación excepcional (a la par que dramática) y todos -jefes y empleados- tenemos que tratar de ser especialmente comprensivos y todo lo flexibles que podamos para que todos podamos sobrellevarlo lo mejor posible.

Por eso no nos exijamos imposibles y vayamos día a día, siempre tratando de dar lo mejor de nosotros mismos y haciendo un buen trabajo, pero también siendo realistas y conscientes de hasta dónde podemos llegar.

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