Paneles solares casa

En un país con tantas horas de sol como el nuestro, la energía solar se ha convertido en una gran alternativa frente a otras fuentes tradicionales. Sin embargo, si pensamos en instalar paneles solares en nuestra vivienda, hay que tener en cuenta una serie de consideraciones.

Con los años, los paneles solares se han convertido en uno de los materiales preferidos para la producción de energía renovable. Se trata de una interesante alternativa a otros tipos de energía y, más en estos tiempos, cuando el precio de la luz está alcanzando precios históricos.

Por si fuera poco, el autoconsumo a través de instalaciones fotovoltaicas también refuerza la protección del medio ambiente. La energía generada a partir del sol es 100% renovable, por lo que con esa producción de energía eléctrica se evitaría la emisión anual de casi 6 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera en la región.

No obstante, hay que tener en cuenta una serie de variables a la hora de incorporarlos a nuestro hogar, como por ejemplo, las horas de sol, el tipo de casa, la orientación de la vivienda, el número de personas residentes en ella o el consumo energético doméstico.

Además, las placas o paneles solares pueden ser de diferente tamaño, potencia y material, no todas tienen el mismo tipo de células fotovoltaicas y existen diferencias entre ellas de duración, precio y uso.

Los expertos consultados por Vivienda Saludable explican que, para una familia media (4 miembros), como norma general, se recomienda una instalación entre 1.5kW y 2.5kW, lo que supone un montaje de entre 6 y 10 paneles fotovoltaicos. Por el contrario, para una casa o vivienda más grande, con un consumo importante durante el día, se recomienda instalar 12 paneles fotovoltaicos.

 

Ventajas del uso de paneles solares:

  • Energía sostenible: A diferencia de otras fuentes, no genera emisiones contaminantes ni directa ni indirectamente. Es una energía limpia que no contribuye al calentamiento global del planeta, ni al incremento de la huella de carbono
  • Más barata: la instalación de paneles fotovoltaicos supone una importante inversión inicial, pero a medio plazo, el ahorro energético que se consigue es muy elevado.
  • Silenciosa: a diferencia de los generadores de energía eléctrica convencional, no genera ningún tipo de ruido.
  • Compatible con otras clases de energía: la energía fotovoltaica es compatible con otras fuentes y, de hecho, son muchas las viviendas que cuentan con dos instalaciones para que funcione la energía convencional cuando no lo hace la otra.
  • Disponible en todo el planeta: el sol es una fuente de energía inagotable en todo el planeta, como mínimo a muy largo plazo, porque se espera que siga emitiendo energía durante 5.000 millones de años.
  • No necesita mucho mantenimiento: y su vida útil puede llegar a ser de entre 20 y 30 años, por lo que no hay que dedicar demasiados cuidados para que funcione a su máximo rendimiento durante mucho tiempo.

 

Desventajas de este sistema:

  • Inversión inicial elevada: para instalar paneles de energía solar es necesario realizar una inversión inicial elevada, que oscila entre los 600 y los 800 euros por metro cuadrado de panel.
  • Potencia limitada: en ocasiones, la utilización de este tipo de energía no es suficiente por sí sola para cubrir las necesidades de una vivienda.
  • Dependencia del clima: si el tiempo en tu zona es cambiante y no tienes demasiada capacidad de almacenar energía, quizá puedas tener inconvenientes.
  • Necesidad de un área amplia para su instalación: es importante contar con un espacio adecuado para colocar las placas.
  • Permisos para instalar: este tipo de instalación exige permisos administrativos y legales, por lo que hay que informarse en el ayuntamiento de tu ciudad.

 

Tipología de placas solares:

  1. Paneles solares fotovoltaicos: compuestos por unas células fotovoltaicas de silicio que, a través de un proceso llamado efecto fotoeléctrico, permiten transformar la energía lumínica en energía eléctrica. En función de cómo estén compuestas las células fotovoltaicas, hay tres subtipos: monocristalinos (silicio), policristalinos (silicio), y otros no compuestos por silicio como Thin Film o los Orgánicos.
  2. Paneles solares térmicos: permite la transformación de la energía procedente del sol en energía térmica, es decir, en calor. Tienen múltiples usos, como la climatización de piscinas, la preparación del agua para uso sanitario, creación de vapor, etc.
  3. Paneles solares híbridos (fotovoltaico + térmico): este tipo de tecnología permite producir electricidad y calor simultáneamente.

En definitiva, las placas solares pueden permitir un ahorro grande en nuestra factura pero también exigen un espacio adecuado y una importante inversión inicial. Eso sí, nuestro bolsillo y el medio ambiente nos lo agradecerán.

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