Conservar tuppers

Imprescindibles para comer en el trabajo o fuera de casa, los tuppers son un elemento de nuestro día a día al que podemos prolongar su vida útil si sabemos lavar y cuidar correctamente.

Tartera, fiambrera, tupper… son algunos de los nombres para una alternativa para comer más sano y rico – y también más barato- cuando no estamos en casa.

Eso sí, siempre son más recomendables los de cristal/vidrio en lugar de los de plástico. Aunque de precio son algo más caros, son mucho más resistentes y de mejor calidad para conservar los alimentos. Como alternativa a los tuppers de plástico también podemos optar por recipientes de acero inoxidable, que son herméticos. O también tuppers de bambú, fabricados con madera natural y libres de agentes contaminantes o tóxicos para los alimentos.

Sean del material que sean, si queremos que nos duren más tiempo, desde Vivienda Saludable te contamos algunos consejos para su óptima conservación e higiene:

 

  • Haz limpieza de tuppers con cierta frecuencia, ya que todos tendemos a acumularlos aunque no los usemos. Devuelve los que no son tuyos y elimina los que no tienen tapa. Además, cuando veas que se cuartean, empiezan a aparecer alguna grieta o pierden elasticidad, es momento de cambiar de tupper.
  • Deshazte siempre de los desperdicios o restos en la basura nada más terminar la comida y, sino lo puedes lavar en el momento, por lo menos enjuágalo para quitar toda la suciedad posible.
  • Es preferible lavarlos a mano con agua y jabón que en el lavaplatos. Tanto el agua a una temperatura muy elevada, como el proceso de secado del lavaplatos puede derretir o deformar las tapas. Pero, si prefieres lavarlos en el lavavajillas, ponlos en el estante superior en una posición que no deforme los bordes.
  • No uses estropajos abrasivos cuando los laves porque pueden rayar su superficie.
  • Nunca intentes limpiar tuppers con lejía, ni mucho menos dejarlo en remojo con agua y lejía, ya que solo conseguirás dañar el material.
  • No cierres los tuppers cuando los guardes. Es importante que estén bien secos cuando los cierres. Y siempre será mejor si se secan al aire.
  • Puedes guardarlos con una pizca de sal, ya que ayuda a desparecer los malos olores y absorbe posibles restos.
  • Si hay olores muy fuertes o manchas que perduran, recurre a elementos naturales como el limón o el bicarbonato. También, para esas manchas que no se van, aplica una mezcla de vinagre y sal, deja actuar y, a continuación, enjuaga con agua templada
  • A la hora de ordenarlos es mejor que vayan las tapas por un lado y los recipientes por otro, es la mejor manera de optimizar el espacio y tenerlos más fácilmente clasificados.
  • Prueba a conservarlos por criterios de geometría y tamaño. Es decir, los que tengan la misma forma (cuadrados, redondos, rectangulares…) todos juntos. Luego, coloca el más grande primero y, posteriormente, los tuppers pequeños encima o dentro, apilándolos.
  • Puedes guardar todas las tapas en una bolsa de zapatero de tela o un archivador de papeles colgado en la puerta, para tenerlas bien a la vista.
  • Utiliza sistemas de compartimentado de cajones (o cajas o bandejas) que sean compatibles con el tamaño de tus tupper.
  • Lo más sencillo es guardar todos los tuppers en un mismo sitio, un cajón de la cocina o una balda de la estantería que sea de fácil acceso. Conviene que ese lugar esté lejos de fuentes de calor o que no les de la luz del sol de manera directa. Por supuesto, limpia ese sitio con frecuencia y con productos que no sean muy agresivos

Realmente, lo más importante para tener todos los tuppers en el estado más óptimo es, además de extremar la higiene, conservar el orden. De este modo, cuando uses uno y lo limpies, devuélvelo a su lugar para que no cunda la desorganización de nuevo.

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