Vivienda inteligente

Afortunadamente cada vez son más los que se dan cuenta de que no estamos viviendo en casas todo lo saludables y confortables que podrían ser. A los edificios, para que se conviertan en aliados y no en contenedores incómodos, hay que cuidarlos, mantenerlos y actualizarlos de vez en cuando.

Oímos por ahí “cosas que hacen algunos edificios” que nos suenan a películas como Batman o 007, pero lo cierto es que es la época en la que estamos viviendo. La revolución de la electrónica y las telecomunicaciones tiene mucho que aportar a nuestro modo de vida, tanto en lo referente a salud como a consumo energético.

La domótica ayuda a la vivienda a mantenerse en condiciones de confort durante todo el día y con menos esfuerzo, es decir, menos gasto energético. A partir de ahora, los pensamientos del tipo: “eso es las oficinas y esas cosas”, “eso es sólo en las casas de lujo”, etc tiene que desaparecer. Aunque nos parezca mentira, todo eso lo harán todas nuestras casas en muy poquitos años. Sobre todo en cuanto empiece la rueda a girar: cuanta más demanda haya, más se estandarizarán los productos, se reducirán los precios, la mano de obra, servicios técnicos y más sabremos de su funcionamiento.

 

¿Qué parte de la domótica deberíamos introducir sin falta en nuestra próxima reforma?

No estamos hablando de chimeneas que se encienden al entrar en la habitación, ni baños que se autolimpian; quizá más de luces que responden a dos palmadas y aparatos electrónicos que saben cuándo tienen que apagarse.

La próxima vez que intervengas tu vivienda prepara la instalación para poder colocar cuando lo veas oportuno:

  • Control de las persianas y cortinas en función de la radiación solar o según una programación preestablecida.
  • Control de la calefacción y refrigeración en función de la temperatura interior. Sensores dispersos por la vivienda medirán continuamente la temperatura para apagar o bajar la calefacción cuando se alcance el confort establecido.
  • Control de la iluminación interior en función de la luz natural que entra desde el exterior: irá regulando la cantidad de luz eléctrica. Ésta es para despachos y salones, o allí donde se trabaje durante largos periodos de tiempo.
  • Control de la iluminación con detectores de presencia. Parece una tontería, pero lo notarás. También reguladores de intensidad, para poder adaptar manualmente la cantidad de luz a la actividad que realices.
  • Desconectores de electricidad en tomas eléctricas según programación. Estos aparatos te librarán del famoso consumo vampiro o del stand by al desconectar las tomas de corriente cuando tú se lo digas.

Además, estas medidas pueden complementarse con otras pasivas como la instalación de medidores de consumo en electrodomésticos y tomas eléctricas donde suelas enchufar aparatos. Esto no reducirá tu factura directamente, pero te permitirá conocer qué hábitos son los que más consumen.

Por todo esto, os animamos a perder el miedo a lo desconocido y aprovechar esos cambios que hacemos en casa para hacer mejoras de verdad. Al fin y al cabo es la mayor compra de nuestra vida y la que más contacto tiene con nuestra familia, ¿no?

COMENTARIOS

  • chustobio@ama-arquitectura.es 26 Octubre, 2015 a las 21:16

    Buenas tardes,
    desde hace algún tiempo estoy publicando contenidos sobre domótica en mi blog. Sobre todo me preocupa saber por qué no se implementa más en nuestros hogares. Y para profundizar más sobre esto y para acercar la domótica a cualquier usuario he publicado una serie de artículos en mi blog. E incluso regalo un ebook explicando cómo la domótica hace nuestras vidas más fáciles. Sin embargo, nunca se me había ocurrido ir un paso más allá y preguntar ¿POR DÓNDE EMPEZAR?. Me guardo este artículo porque se lo pasaré a mi gente. Gracias!

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