Entendemos por domótica al conjunto de sistemas capaces de automatizar una vivienda, aportando servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. Esta palabra viene de la unión de domos (casa) y tica (que funciona por si sola), lo cual nos deja clara las intenciones de esta ciencia.

Con el término de domótica hemos visto cómo usar la tecnología para mejorar el hogar pero en este post vamos más allá: hablamos de inmótica, o cómo usar la tecnología para mejorar fuera del hogar.

En palabras de la Asociación Española de Domótica e Inmótica, CEDOM: “La inmótica es el conjunto de tecnologías aplicadas al control y la automatización inteligente de edificios no destinados a vivienda, como hoteles, centros comerciales, escuelas, universidades, hospitales y todos los edificios terciarios, permitiendo una gestión eficiente del uso de la energía, además de aportar seguridad, confort, y comunicación entre el usuario y el sistema”.

Las principales ventajas de aplicar la inmótica en tu trabajo son:

– Para el propietario del edificio: estética, pues podrá disponer de un edificio más atractivo y moderno; mayor seguridad por medio de controles de los accesos, registros y sistemas de monitorización de actuaciones llevadas a cabo, etc. y sobre todo mejora en la eficiencia energética, lo que se traduce en ahorro al reducirse el consumo energético del edificio y optimizar el funcionamiento del mismo.

– Para los usuarios del edificio: puesto que mejoran notablemente su seguridad y confort, ¿por qué? Pues porque la tecnología te puede hacer la vida más fácil, más eficiente y mucho más divertida. Trabajar en una oficina en la que no tienes que estar pendiente de bajar y subir la persiana o controlar la temperatura es un gustazo.

– Para el personal de mantenimiento del edificio: confort, por ejemplo con un sistema automático de riego el trabajador solo tiene que revisar el sistema no ejecutarlo; prevenir desperfectos y accidentes gracias a detectores de incendios y fugas…

Acciones para la eficiencia energética en edificios

Las funciones que tienen efecto sobre la eficiencia energética de los edificios se dividen en tres grupos: funciones de regulación automática, funciones de sistemas de automatización y control de edificios y funciones de gestión técnica de edificios.

Funciones de regulación automática:

– Regulación de calefacción y refrigeración

– Regulación de la ventilación y del aire acondicionado

– Control de iluminación

– Control de persianas

Automatización y control de edificios:

– Adaptación centralizada del sistema de automatización de edificios a las necesidades del usuario: programas horarios, puntos de consigna, etc.

– Optimización centralizada del sistema de automatización de edificios: ajuste de reguladores, etc.

Gestión técnica de edificios con funciones de eficiencia energética:

– Detección de fallos de los edificios y sus sistemas técnicos y prestación soporte para el diagnóstico de estos fallos.

– Presentación de la información sobre el consumo de energía, condiciones interiores y posibilidades de mejora.

Imagen Flickr: Jeremy Levine

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