Etiqueta energética vivienda

La entrada en vigor, hace ya cuatro años, del Real Decreto 235/2013 por el que se establecía el procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios sigue siendo un tema a la orden del día. Sobre todo, por sus constantes polémicas y dudas. De esto último es lo que nos ocupamos en esta consulta.

“Tengo un apartamento en propiedad y quería alquilarlo. ¿Tengo que tener la etiqueta energética? Es mucho dinero y no sé si compensa. Gracias”

“La etiqueta energética para edificios es el método de identificación y clasificación del nivel de eficiencia energética de las viviendas, obligatorio desde junio de 2013 para todos los edificios de nueva construcción, así como para los de segunda mano que se quieran vender o alquilar”. Y he aquí el quid de la cuestión, ya no es que trate de si te compensa o no, es que estarás incumpliendo la ley si no lo haces. Mucho ojo con esto porque te puede salir muy caro, las multas son una realidad. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, saltarte la ley te puede costar en el mejor de los casos 601 € por arrendar un piso careciendo del preceptivo certificado, pasando hasta entre 2.000 y 6.000 € por falsear la información relativa al inmueble.

Etiqueta energética

Eficiencia energética en casa, eso que todos queremos pero que no todos logramos.  De ahí que, el ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 235/2013 tratase de dar un poco de luz a este tema (sí, Europa estaba detrás) y marcase unas pautas básicas para la certificación de eficiencia energética de edificios, tanto de nueva construcción como ya existentes. Una forma de identificar y clasificar los edificios en función de su nivel de eficiencia energética.

La clave está, puesto que no hay opción de no hacerlo, en verlo como una oportunidad: Es el momento perfecto para saber en qué estado se encuentra tu vivienda realmente.

Piensa, por ejemplo, que si certificas tu casa y ésta obtiene una alta calificación será mucho más llamativa para los posibles inquilinos y seguramente, en tu caso, se alquilará más fácilmente. Quién no prefiere alquilar una casa que sabes que gastará menos.

Ahora bien, si al analizar tu inmueble, éste da como resultado que está en la cola de eficiencia, con una letra G ó F, no todo está perdido. Ojo que no es tan raro. Para que te hagas una idea, de los 120.397 tramitados en 2014, el 82% de las casas alguna de las tres peores calificaciones. Pues bien, llevando a cabo algunas mejoras puedes subirla de letra, mejorarás su nivel de eficiencia con lo que habrá menos gasto y coste y esto, además, hará que aumente considerablemente el valor y atractivo del inmueble.

Y otro aspecto a tener en cuenta en este último supuesto, que la vivienda no esté entre las más eficientes, es que a la hora de mejorarla puedes aprovechar para tener una aproximación de lo que está fallando en la misma. El certificado es un “chivato energético” que te dirá dónde falla tu casa y cómo solventarlo: puentes térmicos y elementos débiles de la vivienda, fugas, etc.

Algunas de las principales medidas que puedes llevar a cabo son: tanto arreglos en fachadas, sustitución de calderas, cambio de electrodomésticos y bombillas eficientes… O una de las actuaciones más fáciles y más rápidas de realizar y amortizar en los hogares: la sustitución de las viejas ventanas por unas de calidad.

No te olvides que hay diferentes ayudas y subvenciones como el PAREER, Programa de Ayudas para la Rehabilitación Energética de Edificios existentes, o los diferentes Planes Renove, opciones muy recomendables para ahorrarte un dinerito si tienes hacer alguna reforma que favorezca el ahorro energético.

Desde Vivienda Saludable creemos que sin duda ganarás con ello 😉

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