El ruido efecta al precio vivienda

En otras ocasiones hemos hablado del problema que supone un exceso de ruido en casa, el cual causa malestar, falta de confort y, en algunos casos puede llegar a provocar enfermedades, depresión y trastornos del sueño. Pero hasta ahora no habíamos hablado de otro grave problema para nuestro hogar derivado también del exceso de ruido: la devaluación del precio de la vivienda.

Así es. Vivir en una casa ruidosa no sólo “nos machaca” psicológicamente, sino que también puede hacerlo económicamente. Según señalaba recientemente para el diario El Mundo Ángel Matarranz, agente asociado en Re/Max Urbe en Madrid: el ruido “rebaja el precio de venta y alquiler desde un 5% en los casos menos importantes, hasta casi la mitad en zonas muy afectadas, como pueden ser los edificios más cercanos a las rutas de despegue y aterrizaje de un gran aeropuerto, o los pisos de la planta baja y primera de una calle o plaza de copas”. Por lo que si queremos vender una casa con problemas serios de ruido, nos enfrentamos a un problema importante.

Al igual que ocurre con el aislamiento térmico, los problemas acústicos se dan principalmente en casas construidas antes del año 2010, ya que a partir de ahí se elevaron las exigencias en acústica. No obstante, a día de hoy, sigue habiendo una asignatura pendiente por parte de las Administraciones Públicas que es la introducción de una letra en la etiqueta de los edificios que marque el nivel de aislamiento acústico de la vivienda. De este modo, el comprador tendrá toda la información y podrá basarse en datos objetivos para decidir si quiere vivir o no con ruido.

Mientras tanto, según Ayala, “si el vendedor y la inmobiliaria ocultan la existencia de un vicio oculto como el ruido, el comprador podrá llevarles a los tribunales y pedir la resolución del contrato de compraventa o una minoración del precio de compra si el problema puede subsanarse”.

Posibles soluciones…

Todos somos conscientes del “engorro” que supone emprender acciones legales: tiempo, dinero, etc. Por eso, ésta debería ser nuestra última opción si no encontramos otras soluciones. Además, a veces habremos adquirido la vivienda a pesar de ser conocedores del problema porque por precio, situación, etc. nos cuadraba y, por lo tanto, no podremos reclamar nada. O incluso, ya teníamos la vivienda antes de que el problema se produjese (por ejemplo: antes de que pusieran un bar, construyeran una carretera o la zona se pusiera de moda para salir de copas). ¿Qué hacemos entonces para luchar contra este problema desde dentro y evitar que se devalúe nuestra salud y nuestra casa? Pues lo primero de todo es conocer todas fórmulas posibles para aislarla acústicamente.

En Cómo reducir el ruido en casa ya os dimos algunos consejos sobre cómo disminuir el ruido que entra en casa desde el exterior. En este caso, nos centrábamos en reducir el ruido para ganar en confort y bienestar pero, como hemos comentado, la reducción del ruido tendrá también un importante efecto económico, ya que evitará la devaluación del precio de nuestra vivienda, incluso podrá revalorizarla. En este sentido, una de las acciones más sencillas que se pueden llevar a cabo sin apenas obras es el cambio de ventanas. Recordemos que las ventanas son el punto más débil de la fachada y que, además de influir determinantemente en el aislamiento térmico, también lo hacen en el acústico. Por eso, sustituyendo unas ventanas ineficientes por unas de PVC de alta calidad con vidrio laminado reducirás notablemente los decibelios que entran en casa.

COMENTARIOS

  • Francisco Fábregas 18 Febrero, 2016 a las 21:17

    En los edificios nuevos es la permisividad de los ayuntamientos los responsables directos de las agresiones acústicas se deben llevar a los tribunales con contencioso administrativos por justicia gratuita a estos desleales servidores d e los ciudadanos

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