repelentes-insectos

Todos hemos sufrido alguna vez la presencia de insectos en nuestro hogar. Hay quien opta por repelentes electrónicos y otros por los químicos. Pero... ¿cómo afectan estos productos a nuestra salud?

Las viviendas pueden estar ocupadas por un número importante de insectos, especialmente en ciertas épocas del año como el verano. Los insectos más frecuentes en las casas son hormigas, mosquitos, moscas y cucarachas, y, para combatirlos, en el mercado existe una gran variedad de productos con el objetivo de eliminar los insectos de casa. Pero… ¿pueden afectar estos productos a nuestra salud?

Repelentes químicos

Los aerosoles y espumas químicos eran prácticamente los únicos tipos de repelentes de insectos de los que disponíamos hasta hace pocos años. Están compuestos por elementos sintéticos y productos naturales derivados de las plantas.

La mayoría de estos repelentes contienen DEET (N,N, dietil-m-toluamida), un pesticida muy eficaz para repeler a los insectos pero que conlleva ciertos riesgos para la salud.

Cuando el DEET entra en contacto con la piel, es absorbido directamente por el sistema sanguíneo. Asimismo, es fácil inhalarlo sin darse cuenta o que entre en contacto los ojos. Los principales síntomas derivados del contacto con DEET son: mareos, dolor de cabeza, irritaciones de la piel y los ojos. Otros síntomas asociados con el uso prolongado de altas cantidades de DEET (con concentración de más del 50%) son el insomnio y los cambios en el estado de ánimo.

La complicación más grave y devastadora de la intoxicación con grandes cantidades de DEET es el daño neurológico. El DEET es tóxico para el sistema nervioso central. Los pacientes pueden presentar desorientación, tropiezos al caminar, convulsiones o coma, llegando en ocasiones incluso a la muerte.

Además de DEET, otros repelentes de insectos contienen piretrinas, un pesticida derivado de las flores del crisantemo. Este pesticida no se suele considerar tóxico, pero puede causar problemas respiratorios si se inhala en grandes cantidades.

A la hora de usar repelentes químicos, es importante controlar la cantidad del mismo de manera que no sean nocivos para nuestra salud.

Repelentes electrónicos

Los repelentes electrónicos, a diferencia de los químicos, no eliminan los insectos de la vivienda, sino que los alejan de la misma. Eso sí, no suelen ser tan eficaces como los químicos. Se trata de dispositivos que se conectan directamente a la red eléctrica, funcionan mediante ultrasonidos e interfieren el comportamiento de los insectos ahuyentándolos.

No son tóxicos, pero pueden tener un efecto perjudicial para la salud. Hay que controlar bien la intensidad a la que estos dispositivos emiten frecuencias ultrasónicas, ya que las altas intensidades pueden ser dañinas.

Si tienes insectos en casa, consulta con un experto para que te asesore sobre los mejores repelentes en cada caso. También puedes optar por repelentes naturales que ahuyentan los insectos de tu hogar y de tu piel a la vez que añaden un “toque aromático”: por ejemplo, el clavo de olor, que ahuyenta hormigas, pulgas y mosquitos.

Imagen: Flickr – patchworld

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *