Polvo y alergias

Polvo

El polvo que encontramos en el interior de las viviendas es, en gran medida, generado por el ser humano, especialmente por el desprendimiento de las células de la piel. También existe un alto porcentaje de polvo atmosférico en el exterior que se puede colar por las ventanas al interior de nuestras casas.


  • Efectos físicos

    • Es causante de muchas enfermedades en los seres humanos, las cuales están relacionadas principalmente con los ojos y del aparato respiratorio.
    • Posibles enfermedades físicas causadas por el polvo:
      • Alergias.
      • Congestión.
      • Bronquitis.
      • Asma.
      • Enfisemas pulmonares.
      • Infecciones respiratorias.


  • Recomendaciones
    • Es importante tratar de mantener una buena ventilación en la vivienda para renovar el aire interior.
    • Barrer y aspirar los suelos de las habitaciones.
    • Limpiar las superficies de los muebles, sobre todo los más cercanos a las ventanas.
    • Pasar el aspirador por encima de sofás, sillones y similares.
    • Instalar ventanas aislantes para evitar la entrada de polvo exterior a nuestras viviendas.




Alergias

Las alergias son las principales consecuencias del polvo en las viviendas. Hay muchos elementos que pueden causarnos alergia, entre los que se encuentran los ácaros que aparecen junto con el polvo doméstico.

Estos ácaros se desarrollan sobre todo en los muebles y alfombras, por lo que no solo se encuentran flotando en el aire, sino que pueden estar presentes en diversas superficies de la vivienda.


  • Efectos físicos

    • Las alergias se pueden manifestar de diferentes formas, afectando a la respiración, a la nariz, a los ojos o a la piel.
    • Posibles enfermedades físicas causadas por las alergias:
      • Rinitis (estornudos, secreción nasal, picor, congestión nasal).
      • Conjuntivitis (lagrimeo y picor ocular).
      • Asma.
      • Dermatitis atópica.


  • Recomendaciones
    • Las tres causas más frecuentes de alergia en adultos son: los pólenes (53%), el polvo (23%) y los ácaros (20%), según el informe alergológico del SEAIC de 2005.
    • Evitar que se produzcan acumulaciones de polvo en casa.
    • Quitar el polvo con trapos húmedos, lo que hará que los ácaros queden atrapados en el trapo y no circulen por el aire.
    • Limpiar persianas y ventanas regularmente para evitar la entrada de polvo.
    • Fregar el suelo como mínimo una vez a la semana.
    • También sería interesante instalar en nuestra casa calefacción radiante, ya que no mueve el aire en el hogar como el resto de sistemas, lo que evita que haya más partículas suspendidas en la vivienda.




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