compost casero

¿Sabías que al menos el 40% de los desechos que echas al cubo de la basura es materia orgánica? Restos de comida, frutas, verduras, hojas, cáscaras de huevo o café son algunos de los residuos que pueden reutilizarse como materia prima para fabricar compost casero.

El compost es un abono cargado de nutrientes que nos sirve para abonar el jardín o las plantas que tengamos en casa, una alternativa mucho más respetuosa con el medio ambiente que los fertilizantes químicos. La transformación de la materia orgánica se lleva a cabo con el compostaje. “Se trata de un proceso aerobio y natural realizado por la acción de microorganismos y descomponedores del suelo, sin malos olores ni putrefacción”, nos explica Diana Osuna, responsable del Área de Recursos Naturales y Residuos de Amigos de la Tierra. Con 100 kilos de residuos orgánicos podemos obtener hasta 30 kilos de compost.

Son muchos los beneficios que tiene el compost casero para nuestro Planeta. Para Diana, el más importante de todos es el cierre del ciclo de la materia orgánica. “Con el compostaje doméstico estamos recuperando un recurso valioso para nuestros suelos escasos de materia orgánica con unos desechos que no se destinan a vertederos ni incineración. Contribuimos así a desterrar nuestro sobreconsumo lineal de extraer, consumir y tirar”, detalla.

Además, “el compost sustituye el uso de fertilizantes y plaguicidas químicos, por lo que contribuye a evitar la contaminación derivada de la petroagricultura”, añade esta experta. Si hablamos de cifras, la Unión Europea asegura que una buena gestión de los residuos biodegradables puede proporcionar beneficios ambientales, sociales y económicos:se ahorrarían decenas de millones de euros y hasta 44 millones de toneladas de emisiones de CO2 equivalente”.

pasos compost casero

Para saber cómo fabricar compost en casa, la asociación ecologista Amigos de la Tierra, pioneros en el desarrollo de proyectos de compostaje doméstico desde 1999, nos dan las claves del proceso:

¿Qué utensilios necesitamos?

Lo recomendado para hacer compost es tener un compostador prefabricado donde apilar los restos orgánicos y donde se llevará a cabo todo el proceso de compostaje. En el mercado los venden de plástico, rejilla o madera y de diferentes tamaños.  También pueden ser muy útiles unas tijeras de poda, un rastrillo para airear los materiales o un tamiz para conseguir un compost más fino.

¿Qué residuos podemos utilizar?

Esta cuestión la debemos tener muy clara para conseguir un buen compost con éxito. Sí se pueden utilizar los restos de fruta y verdura, flores, plantas, cáscaras de huevo, restos de poda, tapones de corcho, papel de cocina o servilletas, cenizas, serrín de madera, aceite y vinagre, posos de café, restos de infusiones, estiércol y paja. Los que no debemos echar al compostador son los restos de pescado, carne y huesos, estiércol de animales domésticos, cenizas, revistas ilustradas, pañales, serrín de maderas tratadas y otros materiales no orgánicos.

¿Cómo agrupamos los residuos?

Antes de apilar las capas de compost, tenemos que dividir los desechos orgánicos en dos categorías: los materiales húmedos (los ricos en agua y nutrientes como el nitrógeno) que incluyen los restos de frutas, verduras, césped fresco, etc; y los materiales secos (los compuestos básicamente por carbono) como ramas, hojas secas, cartón, etc. Tener agrupados los residuos orgánicos nos ayudará a saber qué cantidad de cada uno debemos echar en el compostador. La fórmula perfecta según Amigos de la Tierra es mantener la proporción de dos partes de materiales húmedos por una de materiales secos con el fin de garantizar una buena humedad.

Como nos explica Diana, un error muy común a la hora de hacer compost casero es la  inadecuada mezcla de restos vegetales leñosos de jardín que aportan carbono y  los restos vegetales de cocina que aportan nitrógeno. “Tiene que haber una aportación de ambos componentes para que el proceso no sea muy lento o se pare y el aporte de humedad sea el adecuado”, explica.

¿Cuáles son las claves para conseguir un buen compost?

El primer llenado del compostador deberá llevar un lecho en el fondo formado por material leñoso como ramas gruesas y piñas para facilitar la circulación de aire (unos 30 centímetros aproximadamente). Después apilaremos los residuos orgánicos en diferentes capas, mezclados con compost ya acabado para asegurar que el contenedor se inocule con microorganismos y añadiendo una capa de estiércol de animal de granja para acelerar el proceso de descomposición.

De forma periódica añadiremos más residuos. Mejor cuanto más pequeños sean los trozos para que bacterias y microorganismos puedan actuar y la descomposición sea más rápida. Es importante proteger el compostador de cambios bruscos de temperatura y remover el contenido siempre que sea posible para asegurar que los organismos descomponedores puedan respirar y no se den procesos de fermentación por ausencia de aire.

“La gran mayoría de los problemas vienen derivados de una escasa aireación en el proceso de compostaje, que, recordamos, es aerobio, no anaerobio. Cuando no hay aire presente, no se produce compostaje, sino otro proceso, la pudrición y, derivada de ella, los malos olores. En el compostaje no se producen malos olores. Por eso hay que airear y remover muy bien el contenido del compostador”, cuenta Diana.

Entre seis y ocho meses después del inicio del proceso, podemos comenzar a extraer nuestro compost casero del fondo del contenedor. Sabremos que está maduro por su agradable olor a tierra de bosque. Tras dejarlo reposar unos días, ya lo tendremos listo para abonar nuestras plantas con los mejores nutrientes.

Autor: Almudena Martín

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