La contaminación de nuestras ciudades

Uno de los mayores problemas de las grandes ciudades es la polución. Pero… ¿qué es la contaminación y como nos afecta?

La contaminación es una alteración negativa del estado natural del medio, y por lo general, es consecuencia de la actividad humana. Existen varios tipos de contaminación y todas malas para nosotros y para nuestro entorno. Los agentes contaminantes más comunes son los residuos, las sustancias químicas, el petróleo, gases o la radiación.

La revista científica Journal of Occupational and Environmental Medicine publicó un inquietante estudio. Un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid tomó los datos de niños menores 10 años fallecidos en la capital entre 1986 y 1997 y los cruzó con la temperatura y la contaminación en la ciudad de cada uno de los días durante los 11 años. El estudio reveló “un fuerte aumento de la mortalidad infantil para concentraciones de más de 100 microgramos por metro cúbico” de partículas, un nivel que se supera con frecuencia en invierno. El estudio pasó inadvertido, ya que la polución del aire es otra verdad incómoda. No es sólo Madrid: 50 de las 56 ciudades de más de 100.000 habitantes exceden el nivel legal de contaminación.

El Blacksmith Institute, una organización no gubernamental que estudia la contaminación, realizó una lista de los países más contaminados del mundo, en el informe de 2007 figuran: Azerbaiján, China, India, Perú, Rusia, Ucrania y Zambia.

Os dejamos un enlace con la lista de las ciudades mas contaminadas del mundo con sus respectivas fotografías. Es muy importante que la gente haga conciencia de la contaminación que produce. Y que no solo afecta  nuestra ciudad, ni a nuestro país sino a nuestro mundo. Las autoridades deben hacerse cargo y mantenerse al tanto de la gravedad de la situación. Pero sobre todo fomentar en nuestros niños el amor por la naturaleza, la sana convivencia con ella y la protección.

“Cuando el último árbol haya sido abatido, cuando el último río haya sido envenenado, cuando el último pez haya sido pescado, sólo entonces nos daremos cuenta de que no se puede comer el dinero”.

              Jefe Seattle, 1856.

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