Vivimos cada vez más rodeados de aparatos electrónicos que nos resultan indispensables para el día a día, pero no somos conscientes de las consecuencias que las ondas electromagnéticas pueden tener sobre nuestro cuerpo.

Hoy día nos resulta imposible pensar en la vida sin electricidad. Sin embargo esto supone una exposición continua a las indeseadas ondas electromagnéticas. Son muchos los expertos que hablan ya en términos de “contaminación electromagnética”, cuyos efectos sobre la salud aún son bastante desconocidos pero que vamos a tratar de aclarar.

Los Campos Electromagnéticos (CEM) son una combinación de ondas eléctricas y magnéticas que se desplazan simultáneamente y se propagan a la velocidad de la luz. Cuanto más elevada es su frecuencia, mayor es la cantidad de energía que transporta la onda.

Cada vez son más los que vinculan la exposición a campos eléctricos con varias enfermedades: insomnio, dolor de cabeza, fatiga y falta de energía, irritabilidad, dificultad para concentrarse, mareos, alternaciones del sistema inmunitario y del sistema hormonal, problemas circulatorios y de corazón… Incluso con la leucemia infantil.

Como indicamos al principio, sobre este campo aún no hay suficientes estudios concluyentes y en muchos casos el riego sólo se da ante exposiciones muy elevadas, pero eso no quita que tampoco se ha descartado ninguna hipótesis. Aún hará falta tiempo y más estudios para tener una idea clara de los verdaderos efectos que las ondas electromagnéticas producen a largo plazo. No obstante, hay algo indiscutible y es que las ondas electromagnéticas conllevan ciertos efectos en el cuerpo humano:

Centrándonos en los hechos ya demostrados por diferentes estudios, los campos electromagnéticos, en función de su intensidad, pueden producir alteraciones de los latidos cardíacos y arritmias. También está corroborado que pueden inducir corrientes eléctricas en el cuerpo humano que a partir de un cierto nivel de intensidad pueden provocar excitaciones nerviosas y musculares. Otra consecuencia es que elevan la presión parcial de oxígeno en la sangre, así como los valores del hematocrito.

Teniendo en cuenta esto, y sin tener toda la información, el principio de precaución debería ser un estímulo para tomar medidas preventivas en aquellas zonas del hogar donde se pasa más tiempo, sobre todo si hay niños, enfermos o ancianos.

Continúa aprendiendo a cómo protegerte en el complejo mundo de las ondas electromagnéticas en: Medidas de precaución básicas

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