Cómo combatir las plagas en el hogar

Es muy habitual encontrar diversos tipos de plagas en las viviendas, especialmente aquellas situadas en zonas rústicas o rodeadas de zonas ajardinadas. Los componentes de estas plagas pueden ser muy diversos, comprendiendo desde insectos rastreros hasta roedores pasando por insectos voladores y xilófagos. O lo que se traduce en cucarachas, ratas y ratones, arañas, moscas y mosquitos, termitas y pulgas, por mencionar los más comunes. Esto, como es obvio, afecta sobremanera al confort en la vivienda.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la presencia de un solo individuo de una de las especies anteriormente mencionadas no es indicativo de una plaga, para que eso ocurra la presencia de vectores (individuos de la especie en cuestión) o de rastros de los mismos ha de ser mayor en número y en frecuencia de avistamiento.

¿Cuáles son las consecuencias de una plaga?

La presencia de plagas en el hogar puede ser el origen de diversas consecuencias en función del agente invasivo, aunque todas ellas tienen en común disminución exponencial de la salubridad en el hogar, aspecto importante que día tras día hay que luchar para mantener. Los roedores además pueden transmitir enfermedades de origen vírico y bacteriano muy peligrosas para el ser humano. También produce daños en la estructura, en el mobiliario, en las canalizaciones de agua y en las conducciones eléctricas.

Las cucarachas además de su desagradable presencia, pueden ser foco de contaminación de alimentos, del mismo modo que lo son las moscas. Los mosquitos  y arañas producen picaduras de diferente gravedad según el número de picaduras y la sensibilidad del afectado. Los xilófagos destruyen estructuras y mobiliario de madera pudiendo causar daños económicos de gran valor y poniendo en riesgo la seguridad de la familia. Otros hematófagos como los chinches y las pulgas pueden transmitir enfermedades muy dañinas, provocan ronchas y picor y algunos casos hasta fiebres.

¿Cómo nos enfrentamos a una plaga?

La mejor manera de enfrentarse a las plagas es evitar la colonización de nuestra vivienda y para ello existen tres pautas básicas que son muy efectivas para combatirlas casi todas.

  1. Restricción de alimento
  2. Restricción de agua
  3. Tapar las vías de acceso

Para evitar que sientan el deseo de entrar hay que evitar dejar zonas sucias con restos de alimentos o basuras sin tapar, de este modo no encontrarán alimento. El agua es otro de los factores por los que se establecen las plagas en los hogares, por lo que hay que evitar rincones húmedos y poco accesibles en la vivienda y revisar que no haya nunca acumulaciones de agua. Por último es muy aconsejable el uso de ventanas y puertas mosquiteras, los faldones protectores en las puertas y la revisión periódica de techos, puntos de agua, puntos de luz y otros posibles accesos desde el exterior de modo que estén continuamente tapados y sellados. Por último, es recomendable que todas aquellas cajas que vengan de otros lugares sean revisadas meticulosamente antes de introducirlas en la vivienda.

Si habiéndose llevado a cabo estas medidas siguen existiendo plagas en el hogar lo más aconsejable es contactar con una empresa especializada y autorizada que realice una correcta diagnosis y ponga en marcha los procedimientos y protocolos adecuados para eliminar la plaga preservando la seguridad de los habitantes devolviéndoles el confort en su vivienda.

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