Cambios de temperatura y enfermedades

Los cambios de temperatura propios de la primavera pueden jugar una mala pasada a nuestra salud. Te contamos las enfermedades más habituales asociadas a cambios de temperatura y cómo combatir su aparición.

Acabamos de “estrenar” la primavera, una estación del año caracterizada, entre otras muchas cosas, por sus cambios bruscos de temperatura. Algunos días parece que el verano tiene prisa por instalarse, otros en cambio, parece que el frío invierno se resiste a irse.

Con tanto cambio de temperatura provocado por esta climatología cambiante es frecuente que recurramos al aire acondicionado o a la calefacción para alcanzar aquellos grados con los que nos sentimos más cómodos. Pero, ¿qué consecuencias tiene para la salud el uso de estos aparatos?

Enfermedades asociadas al uso de aire acondicionado/calefacción

El uso de aires acondicionados favorece la transmisión  y contagio de gérmenes. La Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo identifica varios síntomas o patologías asociados a la calidad y la temperatura del aire dentro de los hogares:

  • Ojos: sequedad, picor, lagrimeo, enrojecimiento.
  • Vías respiratorias altas (nariz y garganta): sequedad, congestión nasal, goteo nasal, estornudos, resfriado, dolor de garganta, asma, rinitis. Cuando hay infecciones se puede generar neumonitis o neumonía.
  • Pulmones: tos seca, bronquitis.
  • Piel: sequedad, enrojecimiento, picor.
  • General: dolor de cabeza, somnolencia, letargo, irritabilidad, ansiedad, náuseas, mareos, exceso de sudoración, etc.

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Recomendaciones

  • Acondicionar los ambientes con temperaturas entre 24 y 27 grados.
  • Tratar de mantener la humedad del ambiente usando la función de ventilación.
  • Mantener los filtros de los aparatos de los aires acondicionados limpios.
  • Evitar los cambios bruscos y frecuentes de temperatura para permitir que el organismo se adapte gradualmente.
  • Estar preparados para un eventual cambio brusco de temperatura. Por ejemplo, llevar abrigo.
  • Continuar con los tratamientos y cuidados para enfermedades respiratorias crónicas.
  • Consultar al médico en caso de síntomas importantes o persistentes.

A pesar de estas indicaciones, no hay que olvidar que los cambios de temperatura en sí no provocan enfermedades víricas o bacterianas, sino que debilitan a nuestro organismo a padecerlas, produciendo daños físicos como los mencionados anteriormente. Es por ello que es especialmente importante mantener una buena temperatura ambiente, una buena hidratación y una buena alimentación.

Por último, no hay que olvidar que seguir las normas de ahorro energético y la preparación de la vivienda para la optimización del rendimiento energético son las mejores medidas para evitar el uso de equipos de climatización, evitando de esta manera temperaturas más extremas y los citados cambios de temperatura.

Imagen: Flickr – Lisa Wilderberg

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