habitos saludables en navidades

Qué complicado se hace resistir la tentación cuando continuamente nos incitan a caer en ella. El fiel reflejo de esta situación lo encontramos en la época navideña. Cenas de empresa, almuerzos de amigos quedadas familiares y fechas señaladas son algunos de los ejemplos de cómo recibimos frecuentes proposiciones para consumir abundantes cantidades de comida y de alcohol. Los excesos navideños cada vez más arraigados en el mundo occidental conllevan una serie de perjuicios en nuestro organismo.

Los principales trastornos que nuestro organismo puede percibir durante estas fechas se pueden clasificar en tres atendiendo a la causa que los provoca: los producidos por la desregulación de los horarios de las comidas y el descanso, la ingesta de grandes cantidades de comidas y el exceso de alcohol. Son habituales los almuerzos tardíos que se prolongan hasta bien pasada la hora de la merienda, se suele trasnochar varias veces en la semana y se consume gran cantidad de bebidas alcohólicas. Son varios los posibles daños en la salud que estás practicas pueden producir, siendo bastante frecuentes los episodios de vómitos, diarreas, dolores de cabeza, fatigas, etc. Además es muy evidente que el desgaste energético y de recursos que tiene lugar en nuestro cuerpo nos hace mucho más vulnerables ante cualquier agente infeccioso, como podrían ser el virus de la gripe o bacterias como salmonella.

Para evitar que estas situaciones se produzcan, basta con seguir unas sencillas pautas y tener un poco de fuerza de voluntad.

Las bebidas frías dificultan enormemente la digestión haciéndola aún más pesada, por lo que una buena práctica en las comidas navideña sería tomar bebidas a temperatura ambiente. En caso de querer acompañarlo con una bebida alcohólica, el vino sería de los más indicados.

A la hora de elegir los menús deberíamos decantarnos por aquellos que incluyesen verduras y pescados en favor de aquellos en los que sólo aparecen fritos y alimentos grasos.

En las comidas que se organizan en el hogar tenemos en nuestra mano la posibilidad de cocinar platos más saludables y regular las cantidades de alimentos a ingerir. Existen muchas recetas menos calóricas e igualmente sabrosas que se podrían incluir como platos principales. La famosa costumbre de tomar una bebida caliente antes de comenzar con el resto de productos tiene un fundamento fisiológico y ciertamente mejora la posterior digestión por lo que es un hábito que no debería perderse.

Un consejo muy interesante que no podemos olvidar es el consumo continuo de agua. El agua es el vehículo por el que se eliminan la mayoría de los tóxicos del organismo, ayudando a la recuperación de la resaca, y el desecho de subproductos de malas digestiones.

Sería muy adecuado respetar en la medida de lo posible las horas de descanso, tratando de tener el día de descanso después de una noche en la que se supere la hora habitual de acostarse o si eso no fuera posible no retrasándolo demasiado.

Por último, es fundamental tratar de encontrar ratitos para realizar ejercicio físico moderado a lo largo de todas las Navidades, de este modo mantendremos activo el organismo y los efectos de los excesos serán menos pronunciados.

Evidentemente no conducir después de consumir alcohol es una conducta imprescindible para evitar situaciones no deseadas.

 

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