Armarios abiertos para tu hogar

Recientemente hablábamos de los diferentes tipos de armarios y cómo elegir el que mejor nos va. Y entre ellos mencionamos los armarios abiertos, una nueva tendencia muy de moda que no se limita ya a los pisos de estudiantes y “de paso” como ocurría hasta hace un tiempo… En este post vamos a ver sus principales pros y contras.

La principal ventaja que le encontramos a este tipo de armario es que nos permite ahorrar espacio y dinero. Es muy útil para habitaciones pequeñas y se puede complementar con un galán, burro y/o perchero en los que dejar a mano la ropa del día a día. Poner un armario sin puertas permite aprovechar mucho más el espacio, al no “robarte” nada de él las puertas. Además, aporta una sensación de mayor amplitud que los cerrados.

Lo recomendamos, sobre todo, para espacios jóvenes y desenfadados y para personas a las que no les importa mostrar lo que guardan en él a los visitantes. Sin embargo, en el caso de ambientes más clásicos y tradicionales cuadrará mejor y probablemente quedará más elegante un armario convencional.

Y ojo, porque también puede ser la opción ideal para un estilo muy estiloso, cada vez son más los diseñadores de interior que lo recomiendan en sus proyectos, si se hace bien el resultado puede ser muy elegante y exclusivo. Además, dará la sensación mayor personalización. Una de las principales causas de su auge es que permite aproximarte a la idea de vestidor en aquellos lugares donde no se dispone de espacio para ello.

Por otro lado, si eres un poco manitas y te atreves a hacerlo tú mismo (anímate con el DIY), usando por ejemplo palés, tablones o material reciclado, te quedará un armario totalmente auténtico y juvenil, y te costará muy poco dinero. Aparte, por supuesto, del orgullo personal que supone haberlo hecho con tus propias manos.

Armarios sin puertas

Aunque claro, no todo son ventajas ni este mueble es apto para todo el mundo. Entre las posibles desventajas se encuentra que nuestro armario se convertirá un auténtico escaparate, por lo que deberemos tenerlo siempre ordenado y todas las prendas muy bien organizadas. Es decir, tendremos que prestar especial atención a la colocación de la ropa si no queremos que nuestro armario transmita una apariencia de caos, ya que ¡se verá todo! Por eso, si no eres una persona demasiado ordenada, piénsatelo dos veces antes de elegir esta opción.

Por otro lado, aunque no nos importe que se vea lo que hay dentro, siempre habrá cosas que no queramos dejar tan a la vista. Para ellas te recomendamos que te hagas con una cajonera (o varias) y la incluyas bien en el armario (si se puede) o bien fuera del mismo. Si la pones con ruedas, te será muy fácil moverla de un sitio a otro y te facilitará la limpieza.

Otro de nuestros consejos es que no metas en él abrigos gordos, plumas, mantas, maletas y bolsos grandes, etc. ya que, aparte de ocupar un espacio muy valioso, este tipo de elementos no aportará una apariencia muy atractiva a nuestro armario, sino más bien al contrario, le dará un aspecto más basto y tosco.

Y finalmente una de las desventajas más importantes de estos armarios es que no te permiten aislar la ropa del polvo, olores, etc. del exterior, como sí ocurre con los tradiciones. Por eso en este caso tienes que tener especial cuidado con la suciedad, humos, humedades… y demás elementos indeseables que puedan entrar en contacto con tu ropa. Tener la puerta de la habitación cerrada siempre que se pueda y cuidar lo más posible la limpieza de la misma, son dos de las principales cosas que puedes hacer para evitar que esto te ocurra, aunque obviamente siempre habrá diferencias en el aislamiento y durabilidad de estos armarios con respecto a los “cerrados”.

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